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    3/31/2007

    Al fin juntos

    Por iniciativa del CUENTACUENTOS
     
    Es necesario haber leído el relato anterior: "Cuando nace el amor"
     
    Al fin juntos...
     
        "Y allí estaba, entre mis manos temblorosas... Recordaba Elvis aquella mañana. Había soñado con ella justo el día que al fin iba a tenerla, lo que le demostraba lo mucho que la deseaba...
        Fue al sitio convenido, a la hora acordada. Estaba nervioso, no podía negarlo. Sus manos temblorosas deseaban tocarla, y al mismo tiempo tenía miedo de que finalmente ella se echase atrás...
        Estaba absorto en sus pensamientos cuando levantó la vista y la vio acercarse a él. Silvana vestía una minifalda vaquera que se ceñía a sus curvas, y lucía un generoso escote. Su larga melena caía sobre sus hombros y sobre parte de su angelical rostro, lo que la hacía aún más deseable para Elvis.
        Los dos se quedaron frente a frente un buen rato, sin decir ni hacer nada. Al final Silvana tomó la iniciativa y le abrazó con ternura, pegando su cuerpo al de Elvis, sintiendo su calor y dejando escapar un pequeño gemido de placer al poder sentir al fin su cuerpo...
        Le dió un par de besos y dedicándole la más bella de sus sonrisas le dijo:
        -Listo campeón?
        -Claro que sí, preciosa - atinó él a decir.
        Se metieron en el coche y pusieron rumbo a su destino. Rumbo a aquel hotel en dónde harían sus sueños realidad. De repente Elvis aparcó el coche en el arcén, se giró hacia Silvana y le dió el primer beso que compartirían. Fue muy apasionado, pero también muy ducle por todo el tiempo que llevaban deseándolo...
        Continuaron su camino ya con el sabor del otro en los labios. Se estaba haciendo tortuoso llegar hasta el hotel, parecía que estaba tan lejos...
        Al fin habían llegado. Subieron a la habitación cogidos de la mano, nerviosos, temblando... Antes de abrir la puerta, Elvis le dió a Silvana un tierno beso en los labios. Después entraron y en cuanto él cerró la puerta y se giró, ella se lanzó a sus brazos y le dedicó el más apasionado de los besos que se podía imaginar.
        La sentía contra su cuerpo. Olía tan bien y la sentía tan cerca al fin que notó como se estaba excitando... Ella también debió de notarlo, porque separó su labios de los suyos, lo miró a los ojos y le dijo:
        -Caramba cielo, que calladito te lo tenías...
        -Tú me pones así...
        Y sus labios volvieron a juntarse para no despegarse ya en todo el día... Dieron rienda suelta a todas sus pasiones, a todos sus deseos y fantasías.
        Eran amigos y se prometieron que sólo sería ese día. Un día para recordar y volver a él en los momentos difíciles, por eso tenía que ser el más especial de todos. No podrían olvidarlo jamás...
        Después de todo aquel día en el que habían saciado su sed del otro, ya era hora de volver a sus vidas normales. Cuando ya estaban a punto de irse Silvana se abrazó a Elvis. No quería dejarle, pero no tenían otra opción. Se separó de él, bajó la cara y se dirigió a la puerta. Él la cogió por la cintura y girándola pudo ver cómo dos lágrimas resvalaban por sus mejillas.
        -No llores mi niña... Siempre te querré, lo sabes...
        -Yo también te querré siempre...
        Otro beso selló aquellas palabras, era un beso convertido en promesa. Una promesa que cumplirían durante toda su vida, porque Elvis y Silvana no podrían olvidarse nunca...
     
    Bueno, sé que es una historia muy empalagosa, pero estos días estoy
    muy sensible, así que no me lo tengais muy en cuenta... jajaja...
    Espero que os haya gustado, y que os haya llegado al corazón
    la historia de amor de Elvis y Silvana.
    Bueno amigos, nos vemos en Madrid!!
    3/27/2007

    Donde nace el amor...

    Por iniciativa del CUENTACUENTOS
     
    Dónde nace el amor...
     
        "Una enorme sonrisa se dibujó en sus labios cuando al fin escuchó aquel sonido tan característico que anunciaba que alguien del Messenger quería hablar con él...
        Elvis rápidamente se levantó de un salto de la cama y corrió hasta el ordenador. Esperaba que fuese ella...
        Durante toda la mañana él había tenido el ordenador encendido. En cuanto se había concectado le envió un mensaje, muy escueto, pero que  con aquellas dos únicas palabras lo decía todo... "Te quiero".
        Elvis y Silvana se habían conocido a través de un chat. Desde el principio congeniaron muy bien. Hablaban casi a diario y poco a poco fueron entablando una gran amistad. Un día, ella en un arrebato, le envió por el Messenger su número de teléfono. Sabía que quizá fuese muy osada, que Elvis quizá podía malinterpretarla y no sabía como reaccionaría él...
        Casi al instante el teléfono de Silvana comenzó a sonar... Era un número que no conocía. Su corazón se alteró. Sabía que sería él, pero necesitaba unos segundos antes de contestar.
        Al otro lado del teléfono, Elvis estaba muy nervioso, escuchaba los tonos, uno tras otro, imaginándosela con el móvil en la mano, pensando si contestar...
        Cuando ya casi iba a desistir la dulce voz de ella le sacó de su ensoñación. Ella había contestado al fin a su llamada... Al principio y tímidamente apenas cruzaron unas palabras. Al rato colgaron con una sensación de nerviosismo, y se saludaron otra vez por el Messenger. Por allí se dijeron todas aquellas cosas que habían deseado decirse antes, pero que no habían sido capaces...
        Después de aquella primera charla vinieron otras más, pero en las sucesivas ya se decían todo lo que deseaban, ya habían vencido la vergüenza inicial.
        Un día, echándole mucho valor, él le hizo una proposición que ella no dudo ni un instante en aceptar... Así comenzó su particular cuenta atrás... Planearon con calma el día en el que ambos podían verse sin levantar sospechas.
        No querían que nadie más lo supiese. Aquel sería su día especial. Un día sólo de ellos, de nadie más. Un día que recordarían todas sus vidas, un día al que poder volver cuando los malos momentos hiciesen aparición...
        Ya faltaba poco para que llegase el día, y él le había mandado aquel  conciso mensaje...
        Mientras se acercaba al ordenador su corazón latía fuertemente. Vio en la barra de tareas el nombre que anunciaba la conversación... Era ella... Volvio a sonar, le había dicho algo más... Su corazón se aceleraba cada vez más mientras se sentaba delante del ordenador.
        Cogió el ratón e hizo clic sobre el icono luminiscente que anunciaba que ella quería decirle algo... Se abrió la ventana y sus ojos pasaron dulcemente sobre aquellas palabras...
        'Yo también te quiero, lo sabes... Ya queda poco mi amor...'
        Silvana sabía como hacer que se sonrojase. Ella, podía convertirle en el chico más tímido del mundo casi con sólo dedicarle unas palabras...
        Elvis sabía que quedaba poco para tener a Silvana entre sus brazos, y sabía que quizá los nervios le traicionarían..."
     
    Bueno, el relato de hoy no tiene final... La verdad es que no sabía si
    publicar o no con esta frase, pero al ver la de la semana que viene
    pues pensé de hacer una historia de amor en dos capítulos...
    Así que para la semana el final... Jijijiji.....
    (Bueno, para la semana no, para el sábado que para la semana
    no podré publicar y lo haré un poquito antes... jajaja)
    3/23/2007

    Todo lo que pasa por mi cabeza...

    Todo lo que pasa por mi cabeza...
     
    -Errar es humano, pero hecharle la culpa a otro es más humano todavía.
    -Lo importante no es saber, si no tener el teléfono del que sabe.
    -Esta obsesión de suicidio me está matando.
    -Si no eres parte de la solución, eres parte del problema.
    -Yo no sufro de locura, la disfruto cada momento.
    -Si yo fuera tú me enamoraría de mí.
    -Es bueno dejar la bebida, lo malo es no acordarse dónde.
    -La vida es como un moco: intragable, dura y a veces, no te deja respirar.
    -Sonríe, yo existo.
    -El dinero no da la felicidad, pero te la pone a huevo.
    -Si tu novia perjudica tu estudio, deja tu estudio y perjudica a tu novia.
    -La intelijencia me persigüe, pero llo soi mas rapido.
    -Arreglar los problemas económicos es fácil, sólo hace falta dinero.
    -Hoy hace un buen día, así que seguro que viene alguno y lo fastidia.
    -La verdad absoluta no existe, y esto es absolutamente cierto.
    -Hay un mundo mejor, pero es carísimo.
    -Ningún tonto se queja de serlo. Así que no debe irles tan mal.
    -Estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado.
    -No hay mujer fea, sólo belleza rara.
    -No estoy en contra de que haya hombres feos. ¿Pero porqué viven en este mundo?
    -La pereza es la madre de todos los vicios, y como madre, hay que respetarla.
    -Si un pájaro te dice que estás loco, debes estarlo... Los pájaros no hablan.
    -En cada madre hay una suegra en potencia.
    -Mátate estudiando y serás un cadaver culto.
    -Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes.
    -No te tomes la vida tan en serio, al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella.
    -La confusión está clarísima.
    -Quien ríe el último, piensa más lento.
    -Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas: "tire" y "empuje".
    -Este mundo se está quedando sin genios. Einstein se murió, Beethoven se quedó sordo, y a mi... a mí me duele la cabeza.
    -Lo triste no es ir al cementerio, si no quedarse.
    -Lo importante no es ganar, si no hacer perder al otro.
    -Tener la conciencia limpia es signo de mala memoria.
    -Vivir en las nubes no es malo, lo malo es bajar.
    -El algodón no engaña, el mayordomo sí.
    -A palabras embarazosas, oídos anticonceptivos.
    -Decir la verdad no es importante, lo que importa es que te crean.
    -La marihuana causa amnesia y... otras cosas que no recuerdo bien.
    -Recuerda siempre que eres único... Igual que todos los demás.
    -De cada diez personas que ven la televisión, cinco son la mitad.
    -El tiempo sin ti, sólo es "empo".
    -No he perdido la razón, sé exáctamente dónde la dejé.
    -Existen tres tipos de personas: las que saben contar y las que no.
    -La verdadera felicidad está en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna...
    -Antes era engreída, ahora soy perfecta.
    -Para hacer que llueva, lo mejor es lavar el coche.
    -Me gustan los reincidentes porque nunca cambian de idea.
    -Antes era indecisa, ahora no sé...
    -Ya crees en el amor a primera vista o tengo que pasar de nuevo?
     
    Esto es un ejemplo de las cosas que pasan por mi cabeza.... Ahora seguro que
    muchos me entendereis mejor, verdad?? Jajajaj..... De todas, mi favorita es:
     
    -Este mundo se está quedando sin genios. Einstein se murió, Beethoven se quedó sordo, y a mí... A mí me duele la cabeza!!
     
    Cuál es vuestra favorita?? Y para alguien especial... Siiii..... jajajajaj.....
    3/20/2007

    Homenaje a una letra...

    Por iniciativa del CUENTACUENTOS
     
    Homenaje a una letra...
     
        "He estado haciendo muchos quehaceres mentales, sobre que dichosa letra podía merecerse un homenaje... Husmeaba el diccionario en busca de esa letra... Muchas de ellas se sintieron hostigadas por mis contínuos cacheos, y si he de seros honesta, estaba harta de comportarme como una chiquilla inquieta en busca de una chocolatina, un dulce o cualquier otra chuchería...
        Quizá mi honor y mi honradez me prohibían seguir machacando a aquellas indefensas letras... Soy una chica hacendosa y luchadora, así que hallaría otra forma de exhibir la grandeza de una letra... Pero cuál?
        Estaba harta de buscar con ahínco entre miles de palabras aquél carácter al que halagar. Ninguno parecía necesitarlo. Todas ellas eran intachables, honorables y con una notoriedad irreprochable en nuestro vocabulario.
        Pero el hado (destino) es caprichoso y entonces la hizo emerger de entre mis recuerdos... Ella había sido maltratado por el hombre, sobre todo por los chavales. Siempre había sufrido un trato inhumano y vehemente por nuestra parte...
        Por eso decidí homenajearla a ella, la gran desconocida y exhortaros a que jamás digais esa frase tan temida por ella...
        Esta palabra se escribe con H??

     Bueno, he hecho lo que he podido... No ha salido nada más
    Jajajaja..... Tengo la cabeza echando humo.....
    Klover, te la dedico por entero!!! Un besito.
    3/13/2007

    En silencio...

    Por iniciativa del CUENTACUENTOS
     
    En silencio...
     
        "La última imagen que quedó plasmada en su retina fue la de su asesino... Aquella frase rondaba por su cabeza. Aún no había podido escribir nada. Lo había intentado varias veces pero nunca le salía nada decente. Empezaba a desesperarse y decidió acostarse a dormir.
        Estaba extenuado y se quedó dormido pensando en la frase, como le pasaba casi todas las semanas. Cayó en un sueño profundo. Ni se dio cuenta de cuando ella entró en su casa.
        Llegaba silenciosa, como tantas otras veces. Era hermosa. Tenía la piel pálida y una rubia y larga melena cubría su espalda y parte de su rostro. Llevaba un vestido blanco de gasa, muy vaporoso y que la hacía parecer aún más bella…
        Paseó por la casa en silencio, como tantas otras noches. Reconocía cada rincón, cada mueble, todo! Para ella era tan conocido y tan extraño al mismo tiempo… Quizá porque a él lo amaba y a los demás no. A los demás los visitaba por compromiso, pero cuando sabía que él la necesitaba todo su cuerpo se estremecía. Sabía perfectamente lo que tenía que hacer y cómo.
        Paseaba por la casa para sentirle más cerca. Aunque sabía que lo suyo jamás podría ser. Al fin se acercó a su habitación. Abrió la puerta y se adentró en su cuarto cerrando la puerta tras de sí otra vez.
        Cogió la silla que él tenía ante el ordenador, como hacía siempre, y silenciosamente la llevó cerca de la cama y se sentó allí para verle.
        Como en casi todas sus visitas, se quedó callada al lado de su cama, viéndole dormir. Notaba su respiración calmada… Estaba tan guapo cuando dormía!
        Entonces él se removió en la cama y dijo algo entre sueños, pero lo dijo tan bajito que ella no pudo entenderlo. Quería saber que había pronunciado en sueños, para así guardarlo en su memoria para siempre. Volvió a decir algo, pero continuaba hablando en susurros y no conseguía entender nada…
        Decidió acercarse un poco más a sus labios para que la próxima vez que dijese algo poder escucharlo con claridad. Al acercarse más a él, el dulce aroma de su cuerpo la rodeó.
        Tan cerca y tan lejos al mismo tiempo… Necesitaba sentirle cerca, pero no se atrevía. Entonces él volvió a suspirar en sueños y le pareció escuchar que la llamaba a ella.
        No pudo reprimir sus instintos y le besó muy suavemente en los labios. Entonces pareció como si él se calmase otra vez, y una leve sonrisa asomó en sus labios.
        Una locura pasó por su cabeza y la desechó al momento. No podía hacerlo, no debía hacerlo! Pero en aquel momento él volvió a hablar y esta vez pudo entenderlo perfectamente.
        -Te quiero…
        No pudo resistirlo más. Ya todo le daba igual, aunque luego le prohibiesen volver a verle, pero tenía que sentir su cuerpo al menos una vez.
        Se desnudó lenta y silenciosamente. Dejó caer su vestido de gasa al suelo y su cuerpo relucía bañado por la luz de la luna. Se acercó a la cama y con mucho cuidado se metió entre las sábanas y se recostó junto a él…
        Apoyó su cabeza en el pecho de él, sintiendo su respiración, con el aroma de su cuerpo rodeándola por completo… Dejó la mente en blanco y entonces notó como el brazo de él se posaba sobre su hombro, y el otro sobre su cadera. La estaba abrazando! No podía ser más feliz…
        Levantó la vista y vio tan cerca sus labios que necesitó besarlos otra vez, pero ahora con más pasión. No se dio cuenta de que le estaba acariciando todo el cuerpo. Ya no era dueña de sus actos, ahora sólo la guiaba la pasión.
        Él le respondía a las caricias, pero continuaba durmiendo plácidamente. No podía despertarse, no podía verla, o ella tendría que irse en aquel mismo instante en que sus miradas se cruzasen…
        Hicieron el amor en el silencio de la noche, con la luna como único testigo. Él seguía sumido en sus sueños, con una sonrisa dibujada en los labios, y ella se sentía feliz por primera vez en mucho tiempo.
        Pensó que no estaría mal quedarse allí un rato, y con el cansancio se quedó dormida entre sus brazos, el mejor lugar que ella conocía, el mejor cobijo para una noche fría.
        En mitad de la noche él se despertó y vio tumbada a su lado, entre sus brazos a aquella belleza. Tantas noches había soñado con ella que le parecía increíble que estuviese allí. Aquella noche no lo había soñado todo. Aquella noche la había hecho suya por fin.
        Volvió a dormirse sabiendo que por la mañana no la vería, que ella ya no estaría allí, pero con la certeza de que cuando volviese a necesitarla ella volvería a su lado. Porque ella era su Musa, ella era la Inspiración…” 

    Por supuesto y como siempre esta historia va dedicaca a quien me ha cedido
    la primera frase, gracias Darka Treake  por el momento de inspiración.
    Y también quería dedicársela a Daniel, que ayer con 25 años nos dejó
    para convertirse en un hermoso ángel... Siempre te recordaremos...
    También está dedicado a esa persona que me gustaría acompañar
    todas las noches, aunque fuese en sus sueños... Te quiero.
    3/9/2007

    Relato de amor...

    Este es el relato que presenté al concurso... Creo que no es de los mejores
    que he escrito, y no pensaba publicarlo, pero bueno, hoy estoy
    sentimental y mi subsconsciente se aprovecha de ello...
     
     
       “Alba era una muchacha alegre, quizá un poco alocada a veces, una muchacha a la que le gustaba vivir la vida, sentirse viva. Tenía 23 años y trabajaba muy duramente en una tienda de ropa… Los fines de semana los aprovechaba para salir con sus amigos y para tener largos momentos de confidencias con su mejor amigo, Antonio.
        Antonio era un chico más calmado, más formal. Tenía 25 años y él siempre pensaba en las consecuencias de sus actos antes de hacer nada. Sopesaba lo bueno y lo malo de todo aquello que podía hacer y se aseguraba de no hacerle daño a nadie.
        Alba y Antonio aparentemente eran como el día y la noche, quizá por eso congeniaron tan bien desde la primera vez que se cruzaron un par de palabras, pero poco a poco fueron descubriendo que tenían muchas cosas en común. Su forma de ver la vida, de ver a los demás, de comprender todo lo que les rodeaba…
        Alba y Antonio jamás se separaban, pero todo cambió cuando Antonio conoció a Julia. Fue verla y volverse loco por ella. Era la belleza personificada. Unas largas y esbeltas piernas que terminaban en un culo perfecto. Una espalda sinuosa y sensual, surcada por su laga cabellera negra. Julia era la perfección hecha mujer, y Antonio no pudo evitar caer en sus redes.
        A partir de ahí no tuvo un solo momento más para Alba. Ella al principio lo entendió. Antonio y Julia acababan de empezar una relación y querrían estar juntos todo el tiempo posible. Pensaba que cuando las cosas se estabilizasen un poco todo cambiaría, y ella y Antonio volverían a verse otra vez.
        Pero las cosas no fueron así. Cada vez Alba y Antonio se miraban menos, ya casi ni la llamaba por teléfono, y una noche llorando en su habitación Alba comprendió aquel dolor que la embargaba… Estaba enamorada de Antonio, pero no había nada que hacer. Julia era perfecta y Alba a su lado se sentía insignificante, por eso decidió marchase lejos, para tratar de olvidar…
        Se marchó un día sin decir nada a sus amigos y tampoco a Antonio, que por cierto, se enteró que se había marchado casi dos meses después.
        Pasaron cuatro años y Alba regresó. Era una mujer totalmente diferente, ya no era alocada, casi siempre un estado melancólico la rodeaba, pero la verdad, es que había regresado espectacular. Cuando se presentó en el bar de siempre casi no la reconocieron hasta que les habló. Estuvieron durante horas hablando y entonces ella preguntó que tal le iba todo a Antonio.
        Como suponía se había casado con Julia, pero lejos de ser el hombre feliz que ella esperaba encontrar, Antonio estaba deshecho. Sí, se había casado con Julia, pero el matrimonio apenas había durado un año. Le contaron que a pesar de haberse casado con aquella hermosa mujer, Antonio no parecía feliz, y cada semana que pasaba se le miraba peor.
        Cuando al fin le pidió la separación a Julia supieron el porqué se su angustia. Julia era la mujer perfecta, sí, pero no era ella. No era Alba. Antonio les contó que se dio cuenta demasiado tarde de que su felicidad se encontraba al lado de ella, y que nadie más podría hacerle sentir tan bien como ella. Pero Alba se había marchado e intentó ser feliz al lado de Julia, pero fue inútil.
        Todo lo que le había hecho fijarse en ella ahora le repugnaba. Y al fin, tras un año de tormentoso matrimonio él pidió la separación. Desde ese día apenas le habían vuelto a ver. Sólo un par de veces que había ido con ellos a tomarse unas copas, pero no era el mismo. Sólo hablaba de Alba, de que seguro que ahora estaría casada con un hombre que la haría feliz, que muy posiblemente tendrían ya hijos y que la había perdido para siempre.
        Alba no sabía que decir, la verdad es que a ella tampoco le habían ido bien las cosas. Su relación tampoco funcionó, pero al menos ella la había cortado antes de llegar a dar el paso de casarse.
        De pie en aquel bar se preguntó que debía hacer. Si ir a buscarle o llamarle, pero la verdad, las pernas le temblaban y tenía miedo a verle de nuevo. Había tratado de olvidarle, pero no pudo. Sabía que sólo él la podría hacer feliz, pero no sabía si él pensaba lo mismo…
        Al fin, después de tantos años, volvió la Alba de siempre. La mujer alocada que siempre había sido, la mujer que jamás debía haber dejado de ser. Preguntó donde podía encontrar a Antonio y sin pensárselo dos veces se fue en su busca.
        Cuando llegó a la puerta de su casa y llamó al timbre sus piernas temblaban, su corazón parecía querer salírsele del pecho y tenía la boca seca. Espero un rato y volvió a tocar el timbre. Nada, ni un solo ruido.
        Entonces algo en su interior la impulsó a mirar a través de una ventana. Dentro se veía un salón grande y espacioso, pero no veía nada. ¡Un momento! ¿Qué era aquello que había en el suelo? ¡No podía ser! Los pies de una persona tumbada en el suelo.
        Instintivamente se descalzó y rompió la ventana. Se coló con cuidado dentro de la casa sin pararse a ver que su mano sangraba profusamente a raíz de un corte. Corrió hacia el cuerpo tumbado en el suelo. No había dudas, era Antonio, pero aún respiraba. Llamó a una ambulancia y se arrodilló ante él. Le acariciaba el pelo y entre lágrimas le decía:
        -No puedes morirte ahora. He venido a luchar por ti, y no me puedes hacer la faena de dejarme abandonada. Si es verdad que alguna vez me quisiste lucha por tu vida, lucha por nosotros…
        Antonio abrió ligeramente los ojos y la vio. La luz de una ventana la iluminaba desde atrás y eso la hacía parecer aún más bella.
        -Eres un ángel, ¿verdad? Tienes que serlo, porque sólo un ángel podría compararse con la belleza de mi Alba, de la luz de mi amanecer…
        No pudo decir ni una palabra más. Se desmayó. Alba lloraba abrazada a Antonio. Y sólo consiguió respirar cuando escuchó el sonido de la ambulancia. Salió a la entrada para indicar el sitio y les acompañó hasta el hospital.
        Resultó que Antonio había padecido un ataque al corazón. Ella ya sabía que él tenía problemas cardíacos, pero al parecer había dejado de tomarse la medicación y eso le había producido una arritmia y después el paro cardíaco. Le dijeron que fue una suerte que ella llegase en aquel momento, porque unos minutos después y Antonio no lo contaría…
        Cuando Antonio abrió los ojos lo primero que vio fue la cara de Alba, que dormitaba en su sofá, al lado de su cama… Movió su mano y acarició la de ella, que despertó al instante… Se levantó del sofá y se acercó a la cama…
        -Alba, yo…
        Alba calló las palabras de Antonio con un beso… No hacía falta decir nada… Él estaba bien y ella no pensaba dejarle jamás.
        Desde aquel beso Alba y Antonio volvían  a ser los de siempre, ella una loca a la que le encanta vivir la vida, él calmado y formal, pero así eran ellos, y así le había hecho el amor…”
     
    Lo dicho, que no es de lo mejor que he escrito, criticad si lo creeis necesario,
    pero criticad a mi subconsciente, que ha tenido él la culpa!!! jajajjajaj...
    3/6/2007

    Cosas de la vida...

    Por iniciativa del CUENTACUENTOS
     
    Cosas de la vida...
     
        "Apenas dos días después de mi cumpleaños, él me dejó. Los dos sabíamos que sería así. Que las cosas no podían seguir otro rumbo. Desde aquel día en  que nos enamoramos sabíamos que él acabaría dejándome...
        Al principio quisimos luchar contra todo y contra todos, pero siempre nos decían que no había forma de escapar de ello, que era nuestro destino y que no podríamos eludirlo de ninguna forma.
        Éramos jóvenes y no entendíamos que nuestro amor tuviese que acabar tan trágicamente, creíamos que podríamos conseguir cambiar el destino, pero estábamos equivocados. El destino te persigue allá donde vayas y sin que te des cuenta, traza una delgada línea bajo tus pies. Una línea que sigues inconscientemente hacia tu futuro. Un futuro incierto, un futuro que no queríamos conocer...
        Se acercaba el día de mi cumpleaños y aprovechábamos el todo el tiempo que podíamos para estar juntos, ya que en unos días nuestras vidas se separarían. Él se iría para siempre y yo me quedaría sola.
        Bueno, sola del todo no... Antes de irse me dejará embarazada, será entonces cuando se marche y no le vuelva a verle jamás...
        Sé que quizás suene paradójico el hecho de que me tenga que dejar embarazada antes de irse, pero la vida es así... Si tengo que seros sincera, yo tampoco lo entendía... Acaso no podíamos seguir como hasta ahora? No tener hijos pero seguir juntos?
        No lo entendía porque todavía era muy joven para ello, y el tiempo se haría cargo de hacerme ver las cosas claras.
        Justo el día de mi cumpleaños alcancé mi madurez sexual, y entonces lo comprendí todo. Lloré durante casi dos días, no pensé que aquello pudiese suceder, pero tenía que ser así... No había otro modo...
        Él y yo nos reunimos en nuestro sitio especial, aquel rincón que sólo él y yo conocíamos. Íbamos a entregarnos el uno al otro, y pensé que si tenía que ser la primera y última vez, al menos que fuese un lugar maravilloso.
        Nos entregamos a la pasión, al amor que sentíamos el uno por el otro. Le quería tanto... Pero entonces mis instintos fueron mayores que mi amor y le ataqué!! Sí, le ataqué. Le estaba quitando la vida poco a poco mientras él se afanaba por todos los medios en terminar su faena, sabía que daba la vida por ello.
        Unas lágrimas caían de mis ojos mientras miraba como exhalaba aquel último aliento. Sabía que nuestro amor le había llevado a la muerte y me sentía mal, pero no podía hacer nada... Esa era mi naturaleza y al fin la entendí... ´Quizá éste sea el mayor problema de ser una Mantis Religiosa, no?
     
    Bueno, esta semana tampoco hay a quien dedicarle este extraño relato que
    me ha salido... Así que voy a  aprovechar para dedicarla a una persona que
    siempre me apoya, que siempre me da ánimos, y que siempre hace que
    me vea hermosa... Ámote meu neno, só meu... sempre...